sábado, julio 27, 2013

Inevitabilidad

Lo inevitable nos cerca. La muerte es inevitable. Pero también el amor. Lo curioso que en ambos casos lo hacemos solos, aunque haya alguien más allí. Morimos cuando morimos. Amamos cuando lo hacemos. A veces, eso coincide con los demás y es, sencillamente maravilloso, dan prueba una humanidad entera que lo ha vivido. No es la reciprocidad quien define el amor aunque ella sea de las experiencias que son sencillamente grandiosas. Pero no es por que amamos que nos aman y tampoco al revés.  Pero cuando lo hacemos, es inevitable hacerlo. No se puede dejar de hacerlo. Es esto, tal vez, una de las pruebas irrefutables que es inevitable. No depende que alguien nos devuelva ese sentimiento. Si, es mejor. No estoy haciendo gala de ningún tipo de sentimiento de dolor y pena, el amor no lo incluye, aunque el vivir si -he ahí una diferencia esencial. 
Muchas veces o pocas, tampoco importa mucho, uno se da cuenta que ama. Lo hace de una forma que no puede explicarlo -no hablamos de enamoramientos, flechazos, calenturas y demás-. Pero aún cuando eso surge por ver a alguien aunque no nos vea, lo percibimos como una realidad completa. Que nos aborda, nos abarca, nos delimita.
Si, el amor es inevitable como la muerte. Ojalá cuando esta última nos llegue nos encuentre con la certeza de haber hecho lo primero, porque eso implicará que aunque nuestro amado no esté ya con nosotros o si, la sensación de amor siempre estará.
Lo inevitable, insisto, nos cerca. No nos resigna -que no lo haga- sino que nos hace comprender que aceptarlo debería ser lógico y por ello, sólo importará como estamos cuando nos lleguen esas "inevitabilidades". La muerte nos llega a todos, el amor no siempre, aunque todos podamos ser amados. Pero si llega, lo repito, es inevitable. Así que las esperemos -metafóricamente hablando- con la actividad dinámica de la paz interior o trabajando, aunque cuesta, para conseguirla.


Entrada destacada

Deseos 2020

Este año es bisiesto. Como cada 4 años, dirán, pero esta vez lo noté. Un día más, un año diferente. Una ilusión de creer que lo excepcio...